Thursday, January 25, 2007

ALUCINE

Fue fulgor de una estrella
y flor de la primavera
No se que me dijiste,
pero me dijiste algo.
Se que yo te dije algo,
pero no se que fue.

Tu Mirada encontrarse
con la mia en las sombras
es algo que palpita
algo con corazon.

Tiene su propia vida,
su propia transparencia.
su propio nacimiento
y su propio candor.

Tus palabra navegando
en tu aliento
Para entrar en mi oido,
tiene identidad propia.
Son presea que guardo
en el altar de mi alma
Nadie puede tocarlas,
ni siquiera mirarlas
Que me perdone el mundo
pero no ha de tocarla
Ni siquiera las manos de Dios!

Vier-jun-4-2004-SRHS-9:00 am

Sunday, January 21, 2007

ANA

Hasta mis horas maduras
llega tu imagen
de inocente enamorada.
Acaricia mi rostro tu mano humedecida
y besan mis labios tus labios que adoré.

¿Dónde estarás ahora?
¿Será que te moriste?
Ya no sorprende mi alma tu amanecer erótico
Ana de nácar,
Ana Coralia
Corina de "Todo me gusta de ti"
Ana de Montserrat,
Ana de Santa Ana.

Cómo desapareciste sin nunca más volver...
Hasta mis noches de olvido
aterrizas en mi mente
y ausculto en la memoria
tus piernas finas,
tus ojos negros
tu pasión arrolladora
tu voz melíflua. tu andar coqueto
tu enojo misterioso...

Has venido esta noche a visitarme
a mi claustro aburrido
y te has quedado fija en la ventana
sin poder apartarte de la huella.

No sabes, Ana. lo que daría por verte
por mirar un instante tus ojos tristes
tu risa infinita, tu talle hirsuto.
Ana de nácar, Ana Coralia,
Ana del adiós,
Ana del "hasta siempre..."
Ana de Santa Ana...

San Rafael, California, mayo 15, 2000-lunes8:25pm

Sunday, November 12, 2006

¿LA HABRA ENCONTRADO?

A Amado Nervo

¿Habrá hallado el poeta
a su amada Cecilia?
Hace ya varios lustros
supe que la adoraba
y que el viento del Norte
se la llevó a lo ignoto
sin pronunciar siquiera
un "lo siento" por ti.

Nunca un amor tan fuerte
vibró con tanta furia
nuca pudo la muerte
provocar tal penuria
como en aquella noche
que se llevó a Cecilia
como en aquella hora
que le clavó el dolor.

Nadie esperó con ansias
como Amado la muerte.
Quería acorralarla en un confín celeste
pidió a grito punzante que lo llevara pronto
más allá del arcano, donde esperaba ella.

Siete años más pasaron y al fin llegó el momento
que feliz esperaba el bardo en Uruguay.
Cuando al final la muerte penetró en su aposento
él ya había cruzado sonriente aquel umbral.

Sólo Dios sabe si se encontró a su amada
en remotos confines prohibidos a la vista.
Pero un amor tan grande que los unió en la tierra
era para encontrase para siempre jamás...

San Rafael, California, dom12denov/06