Saturday, October 11, 2008

Y QUE IMPORTA

Y qué importa que pase la vida
enfrente de mi casa
con su caja de miseria al hombro
si de todas formas
la noche revivirá quiérase o no.

Y qué importa que las deudas
no se paguen a tiempo
cuando un juego de amor
no se gana limpiamente
cuando dos cerdos se juntan
para encontrar cobijo
a una existencia paticoja.

(Pero, pedacito de mi alma,
cariño mío con almita de codorniz,
si sabes que te quiero
¿Por qué no tomas mi amor en tus manitas
y lo dejas ir como palomita de la paz
hacia unas nubes de mentiras dispersas?)

Y qué importa la felicidad de la mujer
que confió sus alas a los vientos
pero no confió su corazón a su hombre.
Nadie sabe lo que importa
así como nadie sabe
por qué se inventaron las hormigas.

Nada, nada importa
no importa nada...
Piénsalo bien...muy bien...

Thursday, October 02, 2008

EL DESVELO

Cuando menos lo pensaba se me apareció el medio día rubio como siempre. No había dormido muy bien la noche anterior y los pensamientos merodeaban en mi mente como cajitas de pandora en pinganilla. El caso fue que de no dormir me di en pensar cosas extrañas, tales como por qué a los zancudos no les gusta mi sangre. No importa si duermo vestido, con pijama o en pelota, los malditos zancudos no me pican ni por la gran puta.

Cosa extraña porque en los sesenta esos hijos de puta de veras que me quitaron la vida (aún recuerdo vívidamente aquellas noches perras en el Pimental, cuando hasta enterrado en la arena a la orilla de la playa, se las arreglaban para picarme), y hoy no me pican, pero eso sí, joden, joden y joden con ese su zumbido remaldito que aprendieron en los días que pasaron en el infierno.

Yo creo que lo que pasó fue que me inmunizaron en los sesenta y ahora se ha transmitido de generación en generación, zancudo tras zancudo, la enseñanza de no picar al tal Alfredo.

Bueno, pero siguiendo con mi relato, como no pude dormir anoche, mi mente voló hasta los confines del universo, allí donde ni las aguilas se atreven, allí donde se caga hasta el más macho, y precisamente en ese lugar, en lo más increíble de la vida misma...

Vi la sombra de aquel beso
que le di a aquella muchacha
en el parqueo de un Drive Inn
en le Boulevard de Los Héroes
(Sí, la que me dijo
que sólo me iba a
dar uno
para que dejara de joder,
y después ya no me quería soltar,
cosas de la vida tú sabes...),
y sentado en la orilla del universo
acaricié su pelo de seda
y su piel de terciopelo,
y cuál no sería mi sorpresa
que cuando regresé,
ya me había dormido...
con la esperanza
de que un día volvería a verla
a ella, a ella...


A ella que me dio ánimo
de seguir siendo hombre

por el resto de mis días,
a ella que cubrió sus ojos de llanto
cuando supo la verdad
y prefirió irse lejos.
A ella que engañé de nuevo
cuando me apostó
a que no volvería
porque
un ciego no pasa dos veces
por el mismo lugar
y perdió
porque volvió
y la engañé
otra vez
y otra y otra.


Me estoy acordando de
aquel baboso
al que apodábamos la Pulga

(ya no me acuerdo
cómo se llamaba,
sólo sé que era
hermano de la Rina,
y que se murió de bolo
y que no tuvo dos oportunidades
porque se murió de bolo,
si, no es un error,
se murió de bolo
pero tenía derecho
a morirse de bolo...)

Un pensamiento dedicado
a su presencia por el mundo
no le cae tan mal
no importa dónde esté olvidado,
como el beso que le di
a aquella muchacha
en un Drive Inn
del Boulevard de Los Héroes...

Wednesday, September 24, 2008

ELEGIA A MI MADRE

"...Las que por aliviarme de dudas y querellas
me quitan las espinas y se las clavan ellas..."
Alfredo Espino

Las tardes parecían más seguras
a su presencia hermosa,

frente a ella parecía
que el peligro se esfumaba

en los días de mi infancia.

Como era tan protectora,
Sentimos la pobreza
pero no su flagelo.

Nada la divertía más que contar las anécdotas
de la "Loca" Amparo y Justo Armas
en el San Salvador de los cuarenta.

Su mirada expresaba un interés ilimitado
en lo que pasaba a su alrededor,
era de esas gentes luchadoras
que no se arredran al primer fracaso,
al contrario,
les da más ganas de seguir la lucha hasta vencer.
Quién sabe de dónde
heredó la gracia de mantenerse firme
con lo que creía,
y generalmente lo que creía era lo correcto.

Cuando sueño con ella siento miedo
de que todo sea sueño
y despertar es la copa
que derrama amargura
a mi existir vacío.

Hoy se cumplen nueve años
de que pasó a otro plano,

pero nunca se ha muerto,
sólo escapó a mis ojos por un tiempo,
hasta que llegue el día en que me duerma
y que sueñe con ella y ya no sienta miedo
de despertar jamás...